Esteban Fonseca | Convocatoria Fotográfica 2015

Con esta participación estaremos cerrando la Convocatoria Fotográfica 2015, Esteban Fonseca joven fotógrafo de los Altos Mirandinos, nos estará regalando un portafolio lleno de cotidianidad caraqueña, y una corta entrevista para Caracas Caos.





(AS) – Saludos Esteban, ¿cómo estamos?, háblanos un poco de ti para los que no te conocemos mucho; por qué la fotografía, desde cuando…

(EF) – Bueno, primero que todo tengo 22 años y soy de San Antonio de los Altos. La fotografía llego a mí como una especie de milagro, digamos que hace unos 3 años más o menos. Venia de estudiar un semestre en física y unos 2 años diseño gráfico en un instituto que me tenía deprimido, más por la decadencia de los docentes que otra cosa. Y ahí, por una clase de fotografía muy mala, pude obtener mi primera cámara. Fue una respuesta inmediata a: ¿Qué coño hago con mi vida? Me salvo de esa horrible escuela donde no aprendía nada realmente útil. Me encantaba dibujar, pero de verdad no me animaba el lugar. Diría que llego a mí, no yo a ella.

Siempre fui una persona que gozaba con los ojos, lo visual era demasiado deleitante para mí, con lo que este lazo­cariño con la imagen se hizo aún más fuerte. Al momento solo la veía como un juguete para fotografiar cosas interesantes, pero por una serie de casualidades y personas que conocí en el camino fui cultivando la idea de la fotografía como lenguaje. Tenía que trabajar con otra intención mis imágenes, más allá de una búsqueda aleatoria. Mis angustias, mis pasiones, mis preocupaciones, las cosas que odio, que amo, se convirtieron en mis Targets. Las cosas que me movían las tripas. Además de ayudarme a ser más sociable –dado que era un carajo muy callado e inseguro­ y traer una cantidad de experiencias y personas increíbles a mi vida. La fotografía es todo para mí.




(AS) – ­Observando algunos trabajos tuyos puede percibirse una lectura cónsona de tu fotografía, hay para mí un lenguaje común, ¿cómo Esteban Fonseca logro esto? ¿Don artístico? ¿Algo de estudios?, un ejemplo es el portafolio por el cual fuiste seleccionado.

(EF) – Pues en realidad los estudios tuvieron que ver, en gran parte, pero no en su totalidad. Los institutos te pueden enseñar a usar una cámara, historia, técnica, composición, etcétera, pero no necesariamente sales de ahí teniendo un lenguaje propio. Eso se va adquiriendo con el tiempo, con esfuerzo y dedicación. Viendo fotografías, pinturas, analizándolas. En definitiva estudiando bastante.

Yo realice un diplomado de fotografía en el CIEF y eso me ayudó mucho a formarme como fotógrafo. Me dio muchísimas herramientas para trabajar mejor mi fotografía, sobre todo, conocer las reglas para romperlas. Ahora tengo otra lectura de las imágenes. Me encanta analizar la forma, la geometría y el color en la fotografía. De igual forma siendo autodidacta se puede aprender muchísimo, si se es constante y se le presta de verdad atención a la imagen, y a todo lo que la enriquece o la construye.

No podría asegurar tener ningún don, más bien diría que es algo que se aprende, se trabaja, a medida que vas fotografiando más y más, sobre todo si te dedicas a ver bien lo que fotografías y no disparando mil fotos como loco. Dedicarle tiempo a contemplar. Un excelente amigo y fotógrafo, Alexander López, ha sido mi maestro, y a él si podría deberle la devoción, obsesión y amor que tengo por la fotografía, como la cantidad de cosas maravillosas que he aprendido con él y la fotografía.



A medida que ha pasado el tiempo he ido mejorando y cambiando mi forma de trabajar, de acercarme a las personas. Soy un fotógrafo que parte más del Punctum que del Studium (Cualidades de una fotografía acuñados por Roland Barthes en su ensayo “La Cámara Lúcida”) a la hora de fotografiar, pero claro, siempre hay que escribir sobre lo que yo califico: La búsqueda. En lo personal me siento mucho más unido al retrato que a la fotografía de calle, no obstante, me impresiona demasiado la cantidad de cosas que suceden en la urbe, la preocupación y la angustia del transeúnte. Una inquietud. Y la fotografía ha sido mi medio para materializar esta perspectiva.

En el portafolio que envié quería sintetizar un poco las imágenes que he ido obteniendo a la largo de mi transcurso por la calle, y todas estas señales que me dicen que algo no anda bien aquí. No digo con esto que la gente tenga una carga negativa, pero sin duda hay algo inestable en ellos, y en su entorno que cada vez es más hostil. Estamos des­evolucionando. Todo tiene que ver claro, con el contexto en que vivimos, por lo que hemos pasado, lo que hemos hecho con nosotros. Siento que estamos sobreviviendo, más que viviendo.


(AS) – ­La fotografía nos da la libertad de no creer en límites paradigmáticos, no existe la fotografía absoluta. Dentro de tu proceso como fotógrafo: ¿cómo ves el actual movimiento fotográfico venezolano, dentro de sus distintas expresiones? ¿Crees que esa libertad pudiera ser nociva sino va acompañada de un básico entendimiento de lo que entendemos como fotografía, desde una perspectiva académica?

(EF) – Pues sí, una fotografía es algo muy subjetivo, donde siempre habrá una perspectiva distinta tanto por parte del autor, como del retratado y el espectador. Siempre he tenido esto bien claro, cosa que me ha traído muchos ratos de reflexión entorno a la imagen y su capacidad cognitiva, expresiva, controladora. En Venezuela he visto una cantidad de fotógrafos impresionantes, así como el triple ­o hasta más­ de una verborrea de imágenes repetitivas sin sentido alguno. El Instagram por ejemplo es algo que ha creado un falso ego en muchos fotógrafos, solamente por logar una foto bonita, o fotografiar a una mujer exquisita, o alguien importante, mas no una buena fotografía, con algo más que decir, con un: ¡Coño!. Claro, limitarme solo a decir esto es muy estúpido, ya que he conocido muchos fotógrafos impresionantes –por Instagram­ que desearía con ganas ver sus trabajos personales, o que más reconocidos en la esfera pública. Pero si, hay demasiados fotógrafos y muy poca fotografía.

Con respecto a la libertad pues me parece algo grandioso que cada vez más fotógrafos sobre pasen los limites, rompan reglas, sean audaces. Pero ojo, conociendo las reglas primero y el porqué de cada acción contradictoria a las mismas. La libertad en la fotografía es algo tan fundamental como delicado, aun mas, cuando de verdad quieres crear tu propio lenguaje y estilo. Los institutos o escuelas te dan información por coñazo, pero tú ves que hacer con ella. No creo que tenga relación el haber estudiado o no en un instituto, sino más bien el conocimiento que tengas sobre la imagen, y como ves la fotografía. No creo que sea nocivo, todos tenemos derecho a fotografiar como nos dé la gana, y claro, expresarnos, pero no siempre comunicar algo.




(AS) – ­El film, la película, el formato 35mm, el 120mm, el blanco y negro, la estética, feminidad, color; ¿qué nos pudiera contar si juntamos esas palabras? ya sabemos que muchos han creído que la fotografía de rollo es tiempo del pasado.

(EF) – Coño, pues te digo que eso es la gloria, ¡eso sí que es Fotografía! No hay comparación entre trabajar con película y un digital; el resultado e información que puede traer un negativo es demasiado impresionante en comparación a una cámara digital. La estética de la película es sin duda hermosa. Sin duda trabajar con película para mí ha sido una de las más gratas experiencias. Gracias a un amigo las primeras cámaras que conocí fueron una Hasselblad y una Holga. Me encantaron las dos, la de plástico y la de tecnología sueca, eran dos resultados totalmente distintos, y el factor de conexión era el formato y su proporción, la cual era cuadrado (6x6). Una belleza trabajar con estas cámaras, hay que darse mucho tiempo para componer y pensar en una posible fotografía, verla, sentirla, respirarla, contemplarla. Ver cómo diablos la haces con tu cámara. La imposibilidad de verla después de hacer el click, deja una carga muy pesada a la hora de hacer la fotografía. Hay que hacerlo bien de una. Al menos para mí que contaba con muy poca película, y resaltando el hecho de que son solo 12 fotografías o 16 (cuando pones la plantilla de 4x5) en la Holga.

Joan Fontcuberta nos habla de que ahora estamos en la era de post­fotografía, que cada vez hay personas listas para tomar una foto, miles de fotos, por compartir imágenes. La instantaneidad la ha mutado. Se ha cambiado la manera de fotografiar. Nunca antes había tanta cantidad de imágenes por doquier. Se ha perdido el romanticismo de trabajar con químicos para fotografiar y copiar, lo paulatino del proceso de fotografiar con película. Para una gran mayoría de fotógrafos, sea por una razón mercantil o simplemente porque no hay donde adquirir película buena o no han tocado el tema por el proceso tan lento y riguroso o, poco práctico, para la era en que vivimos. Pero de todas formas no ha ido al olvido. Desde importantes fotógrafos como Alec Soth de la agencia Magnum hasta amigos y profesores que trabajan con todo tipo de formatos. Incluso yo sigo como puedo trabajando con película, ahora con una Holga –propia­ y una Minolta prestada, a ver qué tal me va con el 35mm. Fotografiar con película es un proceso exhaustivo, donde le dedicamos mucho tiempo a fotografiar, a contemplar lo que fotografiar, y demostrar que de pana nos importa lo que fotografiamos.



Ver más fotografías de Esteban Fonseca: Instagram / Behance

Entrevista realizada por Anthony Salazar para Caracas Caos © 2015.

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